Cuando empecé a escribir mi blog, tuve la firme
consigna de hacerlo cada vez que llegaba una Serendipia a mi vida, pero debo
admitir que he estado bastante distraída y he perdido varias en el camino.
Hasta hoy, bueno una semana atrás, y ya que ando en medio de confesiones, debo
admitir que dejé que la rutina hiciera parte de mi vida, le hice caso a mis
treinta años y me dejé llevar. (Lo siento guapetones los he defraudado).
Y nos les pasa, que llegas a tu zona de
confort, haces las mismas cosas, bueno dices que estas en lo nuevo pero haces
lo que hace todo el mundo. Empezando por vivir en “armonía”, vas al gym, “comes
sano”, sales con las mismas personas para no perturbar tu circulo común, porque
obvio te conocen bien y son la compañía de toda la vida. Y bueno poco a poco te
vas convenciendo que eso es bueno. No está mal pero hace que tu vida gire en lo
mismo.
Hacía ya bastante tiempo que me sentía aburrida
de mí, y me di cuenta que me había vuelto del promedio treintañero, feliz en su
zona de confort, y que la verdad le había quitado a mi vida esa capacidad de
asombro del que hago alarde en mis anteriores post. Y deje de ser Yo, ese yo
que se sorprendía por el cielo azul, por una salida inesperada, lo había dejado
por ahí olvidado junto con un par de canciones y un par de buenos veranos.
Hasta que hace un par de semanas este Yo
sorprendido, se cansó de estar olvidado y se mostró muy interesado en un evento
de Facebook, donde me invitaban a participar de una cena Clandestina. La idea
era bastante interesante, una cena con cinco platos diferentes, vino, un chef
incognito, en una locación secreta, compartida con 8 personas que no conocía.
Una invitación perfecta para los extrovertidos que les gusta hacer cosas
nuevas… cosa que no era yo en ese momento.
En realidad hice lo que todos políticamente hacen,
poner que ME INTERESA el evento y me hice la loca con mi Yo sorprendido. Y seguí
con mi vida. Quiero pensar que este Yo sorprendido le hizo la lucha a mi nuevo
Yo conformista, porque cuando Julio me escribió (el Chef del Evento) dejé de
pensarla tanto y acepte ir. O sea hace cuanto no hacia algo por mí, y ya hace
tiempo venía pensado que quería tener momentos míos, recuerdos sólo míos. No lo
pensé más y me lancé con esta nueva aventura.
Así que ese viernes, me invité a mi misma a una
cena y simplemente me dejé sorprender. Y siendo sincera ¿Quién se iba a perder
una cena con un chef exclusivo? Mi Yo sorprendido estuvo a sus anchas, en esa
cena conocí gente maravillosa, comí riquísimo y como nunca comí más allá de saciarme,
hablé hasta cansarme, escuché historias buenísimas, simplemente pasé una noche
maravillosa.
Y nuevamente volví a ser yo, necesitaba esta
dosis de sorpresa, de no esperar nada, simplemente dejé que todo fluya. Y me di
cuenta que sí necesito esos momentos para mí y tener mis propios recuerdos. Obvio
que es lindo compartir estos momentos con alguien especial, pero es más lindo
tener recuerdos que viviste tú y solo tú al máximo.
Así que desenterré la lista que hice un par de
años, con cosas que quería hacer pero esta vez la volví a escribir para crear
esos recuerdos para dejar libre y a sus anchas a mi Yo sorprendido. Mis queridos
quizás aun no se animan a salir de su zona de confort, yo quiero ahora
invitarlos a dejarse sorprender. Viaja solo, sal a un bar solo, ve al cine
solo, quizás a pasear como turista en tu ciudad, te aseguro que vas encontrar
cosas y personas maravillosas. Y ahí vamos perdiendo serendipias porque ves tan común todo que dejas de sorprenderte.
Porque aunque no lo creas la sorpresa también abre paso a la inocencia y la
pureza que vamos perdiendo conforme va pasando los años y a esa valentía de
atreverse a vivir; porque al fin y al cabo disfrutar de las cosas buenas de
esta vida también te hace mejor persona. Así que, como decía Chaplin…”el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más para ser
insignificante.”
Atrévete, no olvides a tu Yo sorprendido y
VIVE.
PD: Gracias Julio nuevamente, me regalaste más
que una excelente cena
Paz y bien
Serendipia
No hay comentarios:
Publicar un comentario