sábado, 29 de abril de 2017

Una Cena Clandestina...

Cuando empecé a escribir mi blog, tuve la firme consigna de hacerlo cada vez que llegaba una Serendipia a mi vida, pero debo admitir que he estado bastante distraída y he perdido varias en el camino. Hasta hoy, bueno una semana atrás, y ya que ando en medio de confesiones, debo admitir que dejé que la rutina hiciera parte de mi vida, le hice caso a mis treinta años y me dejé llevar. (Lo siento guapetones los he defraudado).

Y nos les pasa, que llegas a tu zona de confort, haces las mismas cosas, bueno dices que estas en lo nuevo pero haces lo que hace todo el mundo. Empezando por vivir en “armonía”, vas al gym, “comes sano”, sales con las mismas personas para no perturbar tu circulo común, porque obvio te conocen bien y son la compañía de toda la vida. Y bueno poco a poco te vas convenciendo que eso es bueno. No está mal pero hace que tu vida gire en lo mismo. 

Hacía ya bastante tiempo que me sentía aburrida de mí, y me di cuenta que me había vuelto del promedio treintañero, feliz en su zona de confort, y que la verdad le había quitado a mi vida esa capacidad de asombro del que hago alarde en mis anteriores post. Y deje de ser Yo, ese yo que se sorprendía por el cielo azul, por una salida inesperada, lo había dejado por ahí olvidado junto con un par de canciones y un par de buenos veranos.

Hasta que hace un par de semanas este Yo sorprendido, se cansó de estar olvidado y se mostró muy interesado en un evento de Facebook, donde me invitaban a participar de una cena Clandestina. La idea era bastante interesante, una cena con cinco platos diferentes, vino, un chef incognito, en una locación secreta, compartida con 8 personas que no conocía. Una invitación perfecta para los extrovertidos que les gusta hacer cosas nuevas… cosa que no era yo en ese momento.

En realidad hice lo que todos políticamente hacen, poner que ME INTERESA el evento y me hice la loca con mi Yo sorprendido. Y seguí con mi vida. Quiero pensar que este Yo sorprendido le hizo la lucha a mi nuevo Yo conformista, porque cuando Julio me escribió (el Chef del Evento) dejé de pensarla tanto y acepte ir. O sea hace cuanto no hacia algo por mí, y ya hace tiempo venía pensado que quería tener momentos míos, recuerdos sólo míos. No lo pensé más y me lancé con esta nueva aventura.

Así que ese viernes, me invité a mi misma a una cena y simplemente me dejé sorprender. Y siendo sincera ¿Quién se iba a perder una cena con un chef exclusivo? Mi Yo sorprendido estuvo a sus anchas, en esa cena conocí gente maravillosa, comí riquísimo y como nunca comí más allá de saciarme, hablé hasta cansarme, escuché historias buenísimas, simplemente pasé una noche maravillosa.

Y nuevamente volví a ser yo, necesitaba esta dosis de sorpresa, de no esperar nada, simplemente dejé que todo fluya. Y me di cuenta que sí necesito esos momentos para mí y tener mis propios recuerdos. Obvio que es lindo compartir estos momentos con alguien especial, pero es más lindo tener recuerdos que viviste tú y solo tú al máximo.

Así que desenterré la lista que hice un par de años, con cosas que quería hacer pero esta vez la volví a escribir para crear esos recuerdos para dejar libre y a sus anchas a mi Yo sorprendido. Mis queridos quizás aun no se animan a salir de su zona de confort, yo quiero ahora invitarlos a dejarse sorprender. Viaja solo, sal a un bar solo, ve al cine solo, quizás a pasear como turista en tu ciudad, te aseguro que vas encontrar cosas y personas maravillosas. Y ahí vamos perdiendo serendipias porque  ves tan común todo que dejas de sorprenderte. Porque aunque no lo creas la sorpresa también abre paso a la inocencia y la pureza que vamos perdiendo conforme va pasando los años y a esa valentía de atreverse a vivir; porque al fin y al cabo disfrutar de las cosas buenas de esta vida también te hace mejor persona. Así que, como decía Chaplin…”el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más para ser insignificante.”

Atrévete, no olvides a tu Yo sorprendido y VIVE.
PD: Gracias Julio nuevamente, me regalaste más que una excelente cena

Paz y bien
Serendipia