Me parece que siempre buscamos un momento de
depurar, porque esta vida corre a la velocidad de la luz, y la bulla, el
movimiento, la saturación de información no nos deja pensar por nosotros mismos
y mucho menos pensar en nosotros mismos.
Nos venden mucha publicidad para estar sanos en
el cuerpo, pero que hay del alma, de tu ser, de tu centro. Siempre me
preguntado porque gente como Madonna o Ricky Martin se van far far away pero no a buscar
vacaciones, si no a la India o al Himalaya a buscar protección espiritual o a
buscar la luz en su vida. ¿Qué no los llena si lo tienen “TODO”?
Ok aquí viene mi pitufeo profundo complicado, y
un tanto abstracto en todo esto, creo que es necesario perderse un poco para
empezar a escuchar lo que quiere tu alma. Complicado, si imposible creo que no,
algunos tenemos que esperar a estar hechos un desastre para poder recurrir a
Dios o bueno a tu parte espiritual, para darte cuenta que cambiaste el camino y
necesitas regresar a tu centro o sea a ti mismo, a tu esencia.
Nos olvidamos que en nuestra alma se encuentra
la fuente de todo nuestro bien, pero hay momentos que confundimos a nuestra
fuente y la volvemos un almacén de malos sentimientos, de frustraciones, de
sueños rotos y de lo más peligroso de miseria. Y eso es lo que empieza emanar
el alma; dolor, pena, decepción y tantas cosas feas y cochambrosas existen en
este mundo tan peculiar.
Por eso creo que es necesario, tomarte un
momento Calamaro ir a un lugar solo, en silencio y preguntarte a ti mismo ¿Qué
pasó con tu centro? En qué momento dejaste de ser feliz, quizás fue algo que
dijiste, amigos que se fueron, amores complicados, la rutina, un mal trabajo,
algo detonó ese dolor. Respira un momento y comienza a pensar en ti. Piensa en lo que quieres, libérate de malos
pensamientos, de tus errores, porque como dice mi abuelita y Paulo Coelho “felizmente
la vida sigue para delante” o sea nunca va a hacia tras, el pasado en el pasado
quedó y no va volver, pero Sí tenemos la oportunidad de mejorar las cosas y no
volver a cometer el mismo error. Y es precisamente en el silencio donde
empezamos a escuchar lo que pasa
desapercibido para poder detener la rueda del drama y escuchar un poco más a lo
más básico, tan simple como la naturaleza, o quizás hasta los propios latidos
de tu corazón.
Espero haberte contagiado de mi momento de STOP
del año, simplemente para acomodar un poco las piezas de nuestras vidas, porque
si no lo hacemos nosotros mismos ¿Quién lo va hacer por nosotros? Por mi parte pretendo retirarme un rato, a mi me funciona hablar a solas en el Oratorio
con Papá Dios, resulta que tiene mejores ideas que yo.
Paz y Bien
Serendipia
No hay comentarios:
Publicar un comentario